5. Todos deben morir

— ¿Está absolutamente seguro?
  No le molestaría si no estuviera seguro, señor López.

Eran cinco de la tarde. Francisco López, un policía con muchos años de experiencia, contemplaba con interés el pequeño despacho de César Valdés, intentando procesar lo que acaba de escuchar hace un momento.
  Déjeme ver si entiendo bien. Está insinuando que estamos tratando con un loco de remate que elige y mata a sus víctimas basándose en un libro? Con todo respeto, pero esto parece un...
— Un absurdo. Sí — le interrumpió César —. Durante la última semana he estado analizando cada detalle del asesinato de esta pobre mujer, aun así podría considerarlo una coincidencia, extrañamente específica, pero coincidencia, si no me hubiera enterado del asesinato en el Campo de Silencio. Fue entonces cuando decidí no ocultar más lo que sabía y hablar con Ud. Las acciones de este hombre no son al azar. Sabe muy bien lo que hace, cada paso que da es un reflejo de esta historia — señalo un pequeño libro encima de la mesa—. No parará hasta que se realice la historia, hasta que refleje sus páginas...hasta que mate a todas siete personas.
— ¡Espere! Quiere decir que...que estos pobres hombres...que...-¿qué todos deben morir? — exclamó aterrorizado López.
— Sí — dijo con calma César —. Cuando toda la historia se repita, los homicidios pararán.
— ¿De dónde sacó ese libro? — preguntó de repente López.
— Lo compre en unos de mis viajes hace largo tiempo. Me llamó mi atención la forma de actuar del protagonista, su psique, autocontrol y precisión con la que mata. No es una novela policíaca como otra cualquiera — tomó un trago de su té y continuó hablando —. Es una  historia terriblemente real, historia que se aparta de las normas, que sobrepasa los límites de la decencia, que refleja de manera cruel los tiempos en los que vivimos hoy.
Señor López estaba pensando, mirando a su taza de té hasta que finalmente habló.
— Si es así. Si ese hombre mata según libro ¿sabe qué significa esto? ¿Sabe a qué tipo de peligro están expuestos los habitantes?
— Mejor que nadie – murmuró César —. Si los acontecimientos siguen este esquema — golpeó con el dedo la cubierta del libro —, no lo atraparemos pronto. Es un hombre camaleón. Capaz de desaparecer y atacar en el momento menos esperado. Es rápido y silencioso. Puede despertar confianza y amabilidad. 
Es el peor tipo de asesino.
Señor López parecía como si todas sus pesadillas se hubieran hecho realidad.
— Yo...admito que me cuesta mucho creer en todo esto. Estos homicidios...libro...nunca antes habíamos tratado con algo así. No sé qué pensar — dijo en voz baja.
El despacho estaba mortalmente silencioso. Después de dos largos minutos, César susurró.
— Quisiera equivocarme. Quisiera que nada relacionara este monstruo con el libro, pero no puedo ignorar las huellas que tenemos. Lea este libro, señor López. Quizás encuentre en él lo que está buscando.

Al terminar el té, ambos se pusieron de pie. Señor López contemplaba el libro en sus manos como si no pudiera creer lo que estaba sucediendo. Despidiéndose del señor Valdés, preguntó.
— ¿Puedo contar con usted, señor Valdés?
— Por supuesto.

La puerta se cerró con un suave clic.


Credit: https://drawingcollection.com/still-life-drawing-books/still-life-drawing-books-home-stilllife-lamp-book-drapery-hand-stock-illustration-19372408/

Komentarze