3. Dime que buscas y te diré que libro leer

Conoció a su primer cliente apenas diez días después de la apertura de la librería. Era una tarde soleada de septiembre, estaba leyendo la poesía de Alonso Kiris, cuando de repente sonó la campanilla de puerta. Alzando los ojos, vio a una mujer joven que se quedó con la mirada perdida en la puerta. Después se enteró que iba a visitar al doctor Eduardo, pero tras equivocarse de dirección se encontró en el umbral de la librería „Bajo La Cubierta Descolorida”. A partir de entonces, muchos clientes más empezaron a visitar la tienda en la búsqueda de libros raros o difíciles de conseguir, no obstante, las personas que César valoraba por encima de todo fueron aquellas que querían conocer y descubrir algo nuevo. Solía decirles „dime que buscas y te diré que libro leer”, pero en realidad no necesitaba ninguna respuesta, todo por su increíble capacidad de sentir los sentimientos y los deseos de otra gente. En los ojos de sus clientes podía ver el anhelo de amor, la búsqueda de una gran aventura, la sed de sangre y emociones fuertes. Su mirada parecía penetrar sus almas, gracias a lo cual era capaz de entender a sus clientes y darles lo que más necesitaban en aquel momento. Además, sabía perfectamente a quien debería vender un libro y a quien no, con lo que sorprendía a la comunidad local. Un día se negó a vender „La Guerra de Reyes” a un hombre barbudo que, como explicaba después, no le inspiró confianza, otro día le vendió a una mujer desesperada tres diversos libros del amor prohibido para que pudiera encontrar el coraje y escapar de la ciudad con el amor de su vida. 
Los métodos de César eran a veces controvertidos e incomprensibles, sin embargo parecían funcionar, y entre más funcionaban, más libros vendía.

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